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Javier Aguilar García y Reyna Vargas Guzmán. La CTM en el periodo de la globalización. Del sexenio de Carlos Salinas al gobierno de Vicente Fox, México: Universidad Autónoma del Estado de México, 2006, 231 p. Marcelino Sierra Estrada La central obrera de mayor importancia en nuestro país es analizada de manera profunda, amena y bien documentada por los autores de esta obra: la Confederación de Trabajadores de México (CTM). Sin duda alguna este libro viene a llenar un vacío en las investigaciones sobre el papel de las organizaciones sindicales en la era de la globalización y el redimensionamiento del ámbito laboral. Ante la redefinición de la alianza del Estado mexicano con el movimiento sindical parecería intrascendente elaborar un libro de esta naturaleza. Nada más equivocado. Los autores de este libro nos muestran que existen temas que no pueden pasar de moda, que nunca se agotarán, ya que son referentes obligados de la vida social, económica, política y laboral de nuestro país, tanto en el pasado, el presente y, aún, el futuro. No es posible explicar la historia del movimiento obrero en México, sin comprender el papel de primer orden que jugó (y seguramente jugará) la CTM, específicamente, la íntima relación con el régimen político mexicano. Adicionalmente, esta investigación cuenta con el respaldo la trayectoria seria y dedicada del Dr. Javier Aguilar y de la Mtra. Reyna Vargas, demostrada en los diferentes libros y artículos publicados con anterioridad, por lo que nos queda la certeza que los autores no dejan nada a la improvisación, para presentarnos una obra de calidad y sencillez en su lectura. El libro en cuestión se compone de una presentación, la introducción, cuatro capítulos de contenido, las conclusiones y las fuentes de información. A través de todo el estudio nos incluye un buen y completo número de cuadros y datos estadísticos que apoyan todas sus aseveraciones y juicios. De igual modo, la cantidad de citas y notas nos indican la revisión exhaustiva, que los autores realizaron, de una buena cantidad de documentos del tema. En el primer capítulo se realiza un recorrido por los grandes periodos del movimiento obrero y de la CTM. En este capítulo se hace una breve, pero a la vez completa, revisión histórica de casi setenta años en la vida del país, que inicia desde la época posrevolucionaria y termina hasta el sexenio de Miguel de la Madrid. Nos muestra el panorama nacional del periodo en que nacen las más antiguas organizaciones obreras de nuestro país: la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), la Confederación General de Trabajadores (CGT), la Confederación Nacional Católica del Trabajo (CNCT), la Central Sindical Unitaria de México (CSUM), la Confederación General de Obreros y Campesino de México (CGOCM) y posteriormente los sindicatos nacionales de industria: ferrocarrilero, mineros, petroleros y electricistas, que cubre el periodo de 1918 a 1940. Enseguida nos trazan el marco social en el cual nace la CTM (1936), en el periodo del gobierno cardenista, para hacer frente a las fuerzas opositoras al proyecto político del Partido Nacional Revolucionario-Partido de la Revolución Mexicana. Dicho apoyo mutuo le permitirá al grupo de Fidel Velázquez convertirse en hegemónico al interior de la CTM, para relegar y expulsar a las corrientes lombardistas, socialistas y anarquistas. Una vez consolidado el proyecto del charrismo sindical, de colaboración con el Estado en su forma corporativa (1938), vemos el ascenso constante en la influencia que en materia política fue adquiriendo la CTM. Especial mención merece el papel que jugaba en periodos de sucesión presidencial; en la nominación de candidatos a diputados y senadores por parte del PRM-PRI, así como el insoslayable apoyo decidido para la conformación de las instituciones más importantes del México moderno: IMSS, la Ley Federal del Trabajo, los Tribunales Laborales, las comisiones y organismos de estructura tripartita. Este será el periodo de sus mayores logros tanto en la organización, defensa y logro de conquistas para el trabajador, así como la mayor influencia y posiciones políticas para sus dirigentes. El proceso de industrialización (1941-1946) en nuestro país contó con el apoyo firme y decidido de la CTM, en el momento crucial de la Segunda Guerra Mundial, el principal apoyo se dio al firmando acuerdos para no afectar la producción, ni llevar a cabo movilizaciones de huelga. En aras de la Unidad Nacional se planteaba sustituir la lucha de clases por el colaboracionismo de clases. Durante el sexenio de Miguel de la Madrid se van a transformar radicalmente las condiciones de convivencia del gobierno con las organizaciones obreras. La crisis, las políticas de ajuste estructural y el ascenso del neoliberalismo romperán esa alianza histórica con el movimiento obrero, por lo que la importancia de la CTM empezará a declinar paulatinamente. El entendimiento y la colaboración de la CTM con cada uno de los presidentes en turno, sin diferencias y fricciones importantes, terminó y comenzó un proceso más complejo, donde ya se hicieron presentes diferencias y enfrentamientos importantes. A lo anterior se agrega el declive electoral del Partido Revolucionario Institucional (PRI); la casi perfecta maquinaria electoral del Partido Oficial empieza a desajustarse; la CTM quedó rebasada al ya no poder garantizar el voto masivo de sus agremiados al PRI. En el segundo capítulo, los autores, analizan la postura de la CTM ante la modernización económica y la reforma política durante el sexenio de Carlos Salinas. Como consecuencia de la continuidad de la política neoliberal, las condiciones de vida de los trabajadores mexicanos van a sufrir un profundo golpe en cuestión salarial, disminución de prestaciones, alza de precios, desempleo, entre otros problemas, que aunada a la necesidad gubernamental de buscar legitimidad, dará lugar a la promoción de una reforma política que abra espacios a legisladores de la oposición en las Cámaras del Congreso de Unión. La CTM verá nuevamente disminuido su número de espacios y, por ende, su influencia política. Su papel en el proceso de sucesión presidencial será discreto, ya sin peso específico. Aunque la CTM no comparte las ideas modernizadoras de la tecnocracia en el poder, decide apoyar la aprobación de las reformas que lesionan los derechos de sus agremiados, por lo que se da el fenómeno de esición de amplios contingentes de trabajadores; iniciándose así la desafiliación progresiva de diferentes sindicatos de la CTM y el Congreso del Trabajo (CT). Desde el gobierno mismo, también se maniobra para restarle fuerza a la CTM; con tal propósito se le empieza a dar facultades de interlocución con el Estado a otras centrales sindicales como la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), la Federación de Sindicatos de Bienes y Servicios (FESEBES), entre otras agrupaciones. En virtud de la necesidad estatal de aplicar un nuevo modelo de relaciones laborales, se hace necesario fragmentar al movimiento obrero para debilitarlo y dejarlo con escaso margen de negociación; es también en esta lógica que el liderazgo de Fidel Velázquez, al interior del sindicalismo oficial, se verá seriamente cuestionado. Por último, la reforma interna del PRI para incluir al movimiento territorial como nuevo modelo complementario de reorganización interna, igualmente se traduce en un duro golpe a la otrora fortaleza de la CTM, sustentada en el modelo de organización sectorial (obrero, campesino y popular). El tercer capítulo explica el papel de la CTM ante la política neoliberal y el ocaso del PRI en el sexenio de Ernesto Zedillo. Por las condiciones tan críticas en que inicia Ernesto Zedillo su mandato, con la crisis de 1994 atribuida al error de diciembre, dará paso a una crisis económica de enormes magnitudes, que requerirá la aplicación más profunda y ortodoxa de medidas de ajuste estructural. Los organismos financieros internacionales recomendarán la aprobación de reformas de segunda generación, tales como la reforma laboral y a la seguridad social, sustentadas en el modelo neoliberal. El malestar social por la profundización del proyecto económico zedillista y la promoción de cambios en el mundo laboral, se manifestaron en un nuevo cuestionamiento al régimen político a través de la aparición de nuevos grupos armados: EPR y ERPI. Todo esto motivó una nueva reforma electoral en 1996, que como novedad encargó a un órgano independiente del gobierno la organización de las elecciones y se prohibió la afiliación colectiva a un partido político. Esto favoreció un marco más competitivo para la lucha electoral que significó otro descalabro para la CTM, traducido en la pérdida de posiciones legislativas, que aunado a la muerte de Fidel Velázquez, vienen a desembocar en la crisis más profunda por la que atraviesa la CTM. La lucha por la sucesión del viejo líder dejó enfrentamientos importantes que desembocaron en más debilidad y división en los líderes que aspiraban a suceder a Fidel Velázquez. La salida de diversos sindicatos de la CTM tiende a empeorar este cuadro crítico; sobra decir que su papel en el proceso de designación del candidato del PRI a la Presidencia de la República, Francisco Labastida Ochoa, quedó totalmente en segundo plano, sin tener un papel destacado. Ante el proceso electoral del año 2000, la CTM alcanzó la cifra de apenas 11 diputados y 4 senadores, una cifra que demuestra su constante erosión en poder e influencia, dentro del régimen político mexicano. Aunque sin duda, lo más sorprendente es la resistencia de esta central sindical para comprender el sentido de los cambios, que promueva la reflexión y, por lo tanto, que alcance una reforma interna a fondo. El cuarto capítulo comprende la actuación de la CTM ante el “gobierno del cambio” de Vicente Fox, en sus tres primeros años de gestión, es decir del 2000 al 2003. En el hecho inédito de que, por vez primera en la historia de México, surgiera un Presidente de la República proveniente de las filas del Partido Acción Nacional (PAN), hizo pensar a la sociedad en un nuevo rumbo; en un viraje en materia de proyecto de gobierno alterno al modelo neoliberal; sin embargo, lejos de promover este viraje, el Presidente Fox ha sido fiel continuador de las políticas económicas de austeridad y de castigo a los sectores populares, para beneficiar al gran capital nacional e internacional. En materia laboral ha continuado con el proyecto de conformar una Nueva Cultura Laboral (NCL), al pretender incluir en la Ley Federal del Trabajo; la estrategia de la flexibilización de las relaciones laborales, que significaría la disminución de los derechos de los trabajadores. El movimiento sindical en México y, en especial la CTM, lejos de buscar la unidad de intereses para una mejor defensa de sus representados, que le permita elevar su capacidad de negociación con el gobierno, prefiere mantener esa “alianza histórica” con un gobierno proveniente de un partido diferente al PRI, con el propósito de mantener sus ya escasos cargos políticos y en la administración pública, además de los beneficios económicos. De aquí, nuestros autores han observado el cortoplazismo, el pragmatismo y lo incongruente de la actuación de los líderes de la CTM, ya que en principio, se negaron a colaborar con el nuevo Gobierno Federal surgido del PAN, aunque después cambiaron de posición y se acoplaron al nuevo estado de cosas. Todos estos factores de nuevo se reflejan negativamente en el plano electoral y el nivel de desafiliación, pues el número de diputados disminuyó a diez y el de senadores se mantuvo en cuatro. Esta tendencia parece que en el corto plazo no va a invertirse. Sin duda alguna el estudio del Dr. Aguilar y la Mtra. Vargas nos señalan un problema medular del sindicalismo mexicano y en especial de la CTM: la ausencia un proyecto claro e integral de país que permita promover mejores condiciones de vida y, a la vez, promueva los valores democráticos. El reto de los sindicatos es comprender las transformaciones tan vertiginosas del mundo globalizado actual, para realizar análisis minuciosos de la realidad nacional que permitan articular un proyecto de nación al que todos aspiramos. Si no lo logran seguirán perdiendo credibilidad, fortaleza y representatividad; a nadie le conviene un sindicalismo de este tipo. Este libro va encaminado a orientar a todos los que de alguna manera estamos involucrados en el mundo del trabajo, el laboral, el obrero y el sindical. Los autores contribuyen con su granito de arena. RESEÑA DE LIBRO×* Javier Aguilar García y Reyna Vargas Guzmán. La CTM en el periodo de la globalización. Del sexenio de Carlos Salinas al gobierno de Vicente Fox. Griselda De Fuentes Rojano El libro la CTM en el periodo de la globalización: del sexenio de Carlos Salinas al gobierno de Vicente Fox, es indudablemente una gran fuente de información y narración histórica, de gran utilidad para los investigadores del movimiento obrero, para las agrupaciones sindicales y los propios trabajadores. El exhaustivo trabajo de investigación de Javier Aguilar García y Reyna Vargas Guzmán, abarca el periodo 1988-2003, así como un breve recorrido de los orígenes y proceso de esta central de trabajadores, hasta llegar al gobierno de Vicente Fox; contextualizando su desarrollo, su relación y vinculación con el gobierno en turno; el trabajo por demás interesante nos muestra una de las formas de la vida política del país. La historia de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) es una muestra de las profundas transformaciones económicas, políticas y sociales que ha vivido el país. El papel desempeñado por la CTM durante sus setenta años, es una historia –tal como lo muestra la investigación–, que invita a reflexionar sobre su estructura política de dominación y de control, a través del tiempo. La CTM es producto de nuestra historia contemporánea; se forma en el periodo del cardenismo, precisamente cuando se creaban las bases para un Estado mexicano, bases que se instituyeron en la medida en la que las clases sociales se organizaron y formalizaron sus relaciones políticas con el poder; por ello, afirman los autores que la historia de la CTM es paralela a la historia del poder y del régimen político mexicano. A partir de su formación (1936) se incorporó al Partido de la Revolución Mexicana y posteriormente al Partido Revolucionario Institucional; participó activamente en los procesos; de la sucesión presidencial; estableció alianzas con los campesinos y las clases medias en la lucha por la defensa del petróleo y de los ferrocarriles. De esta manera el sindicalismo se convirtió en una institución del sistema, dentro de su programa reiteraba la ideología del nacionalismo y la Revolución Mexicana, insistiendo siempre en el desarrollo industrial del país. Permitieron y consintieron algunas reformas a la Ley Federal del Trabajo, con las demandas básicas de salarios y prestaciones, que le daban fuerza para negociar en mejores condiciones ante el poder político. Durante el gobierno de Adolfo López Mateos se fortaleció la alianza estatal con la CTM, que frente a la insurgencia obrera, enarboló un programa de demandas, mientras que convalidaba la política represiva del Estado frente a los movimientos insurgentes. Con la derrota del movimiento ferrocarrilero consolidó sus relaciones con el régimen, tejiéndose una política laboral más compleja. Este pacto tradicional de la CTM con el Estado se consolidó con las reformas al artículo 123 constitucional y a la Ley Federal del Trabajo en 1970. Debido a sus vínculos políticos, la vida de la CTM estaba determinada por los procesos económicos y desde luego sociales, como ocurrió en el sexenio de Luis Echeverría, cuando se puso en práctica el “desarrollo compartido” y la “apertura democrática”; provocado por el surgimiento de un nuevo movimiento sindical, tratando de contrarrestar a este movimiento; la CTM levantó demandas que coincidían con la política laboral del régimen, buscando ampliar su consenso social así como el de sus líderes, pero por otro lado planteo demandas provenientes del interior de su organización: semana de 40 horas, la federalización de los tribunales del trabajo, implementación de la escala móvil de salarios, seguro de desempleo entre otras; estas demandas sirvieron para negociar con el Estado diversas posiciones dentro del PRI. En los siguientes sexenios se empezó a vivir un periodo crítico de la economía mexicana. En 1976 con la devaluación de la moneda, en 1977-1978 con el llamado auge petrolero en donde se centró la economía en este recurso; en1981-1982, con la caída de los precios del petróleo; en 1982-1988 se transitó por la fase más aguda de la crisis económica. En este nuevo contexto la CTM se enfrentó a la necesidad de renovar su programa y rearticular sus fuerzas internas. Fiel a sus principios, la central cetemista se fue adaptando a los cambios económicos y políticos y aunque mostró inconformidad con la candidatura de Miguel de la Madrid, suscribió el Programa Inmediato de Reordenación Económica (PIRE); de esta manera asumiendo la política laboral del presidente y aceptando la política antisindical del ejecutivo, en aras de fortalecer la alianza CTM-gobierno se convalidó la desaparición de numerosos sindicatos a través del cierre de igual número de empresas. Nos dicen los autores que los sexenios de Salinas y Zedillo fueron los periodos más difíciles que vivieron los trabajadores desde principios del siglo XX. Estos gobiernos, con el propósito de enfrentar a la crisis diseñaron un programa de austeridad y la política de reestructuración; posteriormente modernizaron y la llamada globalización. Este proceso incluyó la reconversión industrial, la reestructuración del sector público, la desincorporación de numerosas empresas estatales, la desnacionalización de la banca, las facilidades para atraer al capital extranjero, la incorporación de México al Acuerdo General de Aranceles y Comercio. Estos cambios tenían como propósito de convertir a México en un país del “primer mundo”. En este contexto, las organizaciones sindicales corporativas como la CTM, el Congreso del Trabajo (CT), se adhirieron a todos los Pactos y Programas Económicos orientados a estabilizar la economía a través de la congelación formal y la disminución real de los salarios; esta situación condujo a los líderes sindicales a la pérdida de representatividad y credibilidad ante buena parte de los trabajadores y demás grupos sociales. La designación de Donaldo Colosio a la presidencia de la república representó para la CTM, la opción menos mala del grupo gobernante. Ya que Colosio continuaría con la política de su antecesor, pues contaba con el reconocimiento popular, auspiciado por el Programa Nacional de Solidaridad. Los cetemistas ofrecieron su apoyo al candidato Colosio, quién a su vez se comprometió a defender los derechos laborales, a respetar a las organizaciones sindicales así como “facilitar su transformación para hacerlas más competitivas, elevando su productividad”; el apoyo de la CTM no fue gratuito como en otras ocasiones lo condicionó para obtener de candidaturas a puestos de elección popular. En el periodo que abarca de Carlos Salinas a Ernesto Zedillo, la CTM, vivió la modernización económica y la reforma política. La fractura que se suscitó al interior de la clase política priista por la candidatura de Carlos Salinas de Gortari a la presidencia de la República en la elección de 1988 fue el rasgo distintivo de esta etapa y se amplio el malestar social y político, tanto en la sociedad mexicana como al interior de las dirigencias corporativas, quienes en el discurso apoyaban la candidatura, pero sus prácticas revelaban diferentes intereses. Las pugnas de los líderes de la CTM ocasionaron divisionismo al interior de los sindicatos que se reflejaron en la pérdida de curules, que se agregaron al gran abstencionismo por el que fue marcada la elección de 1988. El proceso de privatizaciones ejercido durante la administración de Carlos Salinas y por Ernesto Zedillo, así como los Pactos y Acuerdos económicos ubicaron a las organizaciones obreras en su conjunto, en una posición de impotencia para negociar relaciones laborales menos desventajosas, encontrándose sin proyecto alternativo frente a las políticas neoliberales. Por ello varios dirigentes pertenecientes al Congreso de Trabajo trataron de redefinir nuevas estrategias laborales y políticas, que les permitieran conservar alguna ventaja en las negociaciones con el capital y con el Estado. Ante la falta de un proyecto modernizador propio por parte de la CTM, el gobierno de Salinas se encargó de ello al formular las cualidades que debía cumplir el “Nuevo Sindicalismo” entre los que destacan: el establecimiento de fórmulas de cooperación entre los factores de la producción, “la disposición y la comprensión” de la clase obrera para incrementar la productividad, bajar costos y coadyuvar a ganar mercados dentro y fuera del país. Y desde luego preservar la alianza histórica del movimiento obrero con el Estado. Ernesto Zedillo no pudo prescindir del apoyo del movimiento obrero corporativo, teniendo que mantener las alianzas con ellos se comprometió a defender los derechos de los trabajadores, así como respetar la autonomía sindical y asegurando que no se modificaría la Ley Federal del Trabajo, ni el artículo 123 constitucional, salvo aquellas modificaciones que beneficiaran a los trabajadores. En el gobierno de Zedillo continuaron firmándose los pactos económicos como forma de contención salarial. La dirigencia nacional de la CTM ordenó negociar aumentos salariales, pero el desempleo y los bajos niveles salariales, motivaron a la CTM a proponer un programa para recuperar el poder adquisitivo perdido. En 1994-2000 los empresarios no dejaron de insistir en modificar la LFT formulando sus propuestas en materia laboral con el gobierno de Zedillo. El argumento esgrimido por parte de las corporaciones patronales fue que la legislación laboral era una de las más avanzadas del mundo pero que tenía desventajas en cuanto a la competitividad, por lo que era necesario hacer ciertas adecuaciones proponiendo: 1.- reducción de prestaciones en empresas públicas; 2.-limitar la responsabilidad para las empresas en los juicios laborales por el pago de salarios caídos; 3.- desaparición del contrato ley; 4.- libertad de los trabajadores para sindicalizarse o no sindicalizarse, entre las más importantes. La postura de la CTM y otras organizaciones fue entrar al debate manifestando su oposición a modificar la legislación laboral, cuidando de mantener sus espacios de poder. El gobierno de Vicente Fox no se distingue del proyecto que aplicaron los presidentes anteriores. En la política laboral, tampoco hay cambios sustanciales, cuando asumió la presidencia de la República propuso entre otras cosas una modernización de la Ley Federal del Trabajo, con el propósito de adecuar la Ley a la vida de la producción. El llamado “Gobierno del Cambio” quizá tuvo algunas condiciones para proponer una política diferente a la practicada por los anteriores gobiernos, sin embargo no lo hizo afirman los autores. En el gobierno de Vicente Fox intentó realizar reformas estructurales: 1) la impositiva o hacendaria; 2) la energética; 3) la laboral, las cuales fueron apoyadas por la CTM manteniendo la alianza política con el gobierno de Vicente Fox Quezada La CTM logró mantener su alianza con el gobierno acosta de proyectos que beneficiasen a los trabajadores, sacrificando así el bienestar social familiar de los asalariados mexicanos. Ante la modernización, la CTM fue incapaz de formular un proyecto para la reforma laboral; los líderes de la CTM y el CT fueron presionados por los gobiernos en turno para que se adaptaran a las nuevas condiciones políticas y económicas, los altos porcentajes de desempleo, intensificados durante la administración foxista, no han llevado a una reactivación de las acciones de los sindicatos pertenecientes a la CTM y CT para defender las fuentes de empleo, sus condiciones de contratación y salariales; los dirigentes de la CTM y del CT no obstante de saber muy bien que la defensa de sus agremiados es lo que fortalece sus liderazgos y les permite la continuidad de los mismos, se han visto incompetentes para definir estrategias que les permitan negociar los temas laborales. El proceso de modernización y mundialización, hace necesario el conocimiento de las agrupaciones sindicales, prácticas, liderazgos y estructuras. Es por ello que el libro de La CTM en el periodo de la globalización Del sexenio de Carlos Salinas al gobierno de Vicente Fox nos muestra y explica las consecuencias de la relación de la CTM con el gobierno, pero además es una contribución al conocimiento del desempeño de la CTM y de sus líderes, quienes vieron caer desde 1988 consenso electoral de que gozaban. En resumen, nos dicen Javier Aguilar García y Reyna Vargas Guzmán el sindicalismo ya no puede ni debe estar subordinado a intereses externos a los trabajadores, sino que se hace necesario un sindicalismo propositivo y realmente moderno y profundamente democrático, contemplando un programa de protección e incremento de los salarios y en defensa de las conquistas sociales.
EL CENTENARIO DE LA HUELGA EN RIO BLANCO, VERACRUZ DR. JAVIER AGUILAR GARCÍA El mes de enero de 2007 es portador de una remembranza histórica que resulta fundamental subrayar. En esta fecha se cumple el Centenario del movimiento histórico de los trabajadores textileros de Río Blanco, población ubicada en Veracruz, entidad situada en la vertiente del Golfo de México. Este movimiento se presentó inicialmente como un asunto laboral en la medida que los trabajadores tenían jornadas de 14 horas y salarios sumamente bajos, falta de higiene, ninguna seguridad, laboraban niños y mujeres las mismas jornadas pero les pagaban menos; les obligaban a todos los trabajadores de Río Blanco a pagar la herramienta perdida y a pagar las descomposturas de las máquinas, les obligaban a recibir vales para la tienda de raya, a pagar las festividades religiosas y además, la empresa mantenía un sistema de información sobre las viviendas de los trabajadores para tener un control casi total sobre los trabajadores, sus familiares y amistades. ¿Cuál fue la aportación del movimiento de Río Blanco a la formación del México moderno que hoy conocemos? Esta huelga es uno de los hechos históricos que dieron origen precisamente a la Revolución Mexicana y a la Constitución Política que surgió de la misma Revolución. En particular, se convirtió en la referencia obligada para crear el Artículo 123, donde están consagrados los derechos sociales de los trabajadores mexicanos como el derecho de Asociación, el de Huelga, el de Contratación Colectiva, la Seguridad Social, el derecho a la Educación, etc. Estos derechos tienen sus principios históricos, políticos e ideológicos en las luchas del pueblo mexicano, particularmente en la rebelión de Río Blanco en 1907 y en la de Cananea en 1906. Estas huelgas o rebeliones obreras impactaron y modificaron la conciencia social de los mexicanos que dieron lugar al gran estallido de la Revolución Mexicana en 1910, como una forma de patentizar que la sociedad mexicana reclamaba justicia social verdadera y que ya no resistía al Régimen autoritario de Porfirio Díaz. Se puede señalar que las rebeliones de Río Blanco y de Cananea son movimientos fundadores de la Revolución Mexicana, así como de la sociedad mexicana y del poder político que surgieron de la propia Revolución. De aquellos movimientos surgieron sindicatos de empresas, nacionales de empresa, industriales, federaciones y confederaciones, que con su presencia, sus errores y virtudes, han contribuido a crear el perfil social y político del México moderno que hoy conocemos.
07 ENERO 2007
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